141. EN FAMILIA
[SOFÍA]
Nunca imaginé que volvería a pisar esta ciudad. Mucho menos así. Mucho menos con un bebé en mis brazos y el corazón latiendo tan fuerte que parece un motor encendido.
El sol ya se escondió y desde el balcón de este departamento el mar parece un espejo negro lleno de luces doradas. Las calles están tranquilas, el aire es suave. Y dentro de estas paredes nuevas todavía flota ese olor a hogar recién inaugurado: mezcla de madera, limpieza y algo que reconozco como Francesco.
Tiziano duerme