MARÍA MURILLO
Las palabras de Isabella causaron eco conforme las pronunció. Aunque fue un monólogo largo, yo solo me quedé con dos cosas: Celeste es una víctima como nosotros y tiene una hija que bien podría ser de Daniel. Ese hijo por el que tanto tiempo lloró y que lo convirtió en un hombre miserable y cruel al creer que lo había perdido, estaba vivo, era una niña y era el producto de amor que había tenido con Celeste.
—Podría ser hija de Gabriel… —agregó Isabella, notando mi semblante depri