Lorenzo
Termino de hablar con mi madre. Es decir: cuando le colgué a mi madre. Se que no es lo mejor o, por lo menos lo más adecuado ya que estoy criando una niña, pero Morgana y yo nunca nos hemos soportado por mucho tiempo y, ya sinceramente estoy saturado de ella.
Busco mi asiento de nuevo y veo a mis chicas comiendo pasta. Confieso que se me antoja, pero al ver mi plato quedo completamente sorprendido, Liliana me conoce mejor de lo que pensaba. La carne tiene el color perfecto y las patatas