Lorenzo
Ella me mira por un segundo, buscando en mis ojos alguna señal de afecto, alguna confirmación del beso de hace unos minutos, pero no puedo. Le sostengo la mirada con frialdad calculada para que ella lo interprete como profesionalismo frente a Gregorio.
—Nos vemos en un rato, Lorenzo —se despide en voz baja, con un tono prometedor, antes de salir de la oficina junto al ejecutivo.
La puerta de madera se cierra detrás de ellos y yo respiro profundamente cuando el clic del cerrojo se escuch