Lorenzo
—La limusina está en la puerta principal, jefe. Motor encendido y escoltas listos —me murmura al oído con la mandíbula apretada, todavía mostrando un ligero cojeo en su andar por el "recibimiento" que le dio Liliana horas atrás.
Retomo mi postura erguida. Vuelvo a ponerme la máscara del CEO distante e implacable.
—Lleva a Liliana y a la niña directamente a la casa —le ordeno a Giacomo en tono autoritario, lo suficientemente alto para que los medios y Marcela me escuchen—. Que la segurid