Liliana
Ya llevamos cinco horas de vuelo y todo está muy tranquilo. María de los Ángeles se ha comportado a la altura, pide las cosas por favor, sonríe y se recuesta al hombro de su padre prestándole la debida atención y tratándolo con el respeto que se merece.
Me doy unas palmaditas de felicitación imaginarias en el hombro porque ese mérito sí que es mío y, me lo merezco aun cuando a la pequeñita solo había que darle un empujoncito. El mismo que lamentablemente su padre no le supo dar al princ