Lorenzo
Al escuchar esas palabras, el mundo se me pinta de rojo. Siento que la sangre se me congela y luego hierve en una décima de segundo. Una furia ciega, destructiva y oscura se apodera de todo mi ser. Mariela me robó cinco años de la vida de mi hija, y ahora el imbécil de su amante quiere usar mis propios errores para alejarla de mi. No lo voy a permitir. Si tengo que destruir Madrid entera, si tengo que acabar con la vida de Gallardo con mis propias manos para asegurar el futuro de María,