Liliana
Salgo de la cama dejando a María de los Ángeles durmiendo al lado de su padre. Detallo el cuadro y no puedo evitar sonreír, duermen igual. Nadie diría que no son padre e hija por la manera exacta en la que se encuentran recostados en la cama: boca arriba, una pierna flexionada hacia arriba y la otra encima, para el remate, el brazo derecho cubriendo los ojos.
Vaya con este par.
Y ¿qué decir de los geniecitos que se gastan? Son igualitos ¡bah, locos que están!
¡Ay!
Ya hasta pienso como u