Lorenzo
La noche se alargó un poco o mas bien mucho. Me encuentro en la habitación de María de los Ángeles, no puedo decir que la cama es incómoda, pero me siento extraño rodeado de tantas muñecas y juguetes en tonos rosa y lila. Incluso me encuentro arropado con una cobija de las “princesas de Disney” y siento que poco a poco mi sentido de la hombría se disipa entre el castillo adornado con flores y diamantes y la piscina de Barbie.
Decido salir a la estancia porque necesito un trago, o mas bi