Liliana
salimos casi corriendo del restaurante bajo una lluvia de flashes que nos bañan por completo. Lorenzo aprieta a María de los Ángeles contra su cuello para protegerla del escándalo. Mis tacones se entierran en la arena cuando soy arrastrada por el cuerpo de Lorenzo y estado a punto de caer al piso unas cuatro veces, gracias a lo apretado de su brazo contra mí cintura me he salvado. Definitivamente lo que sucedió esta noche es reprobable pero solo porque María de los Ángeles está asustada