Laura.-
Siento como si tuviera un taladro encendido en mi cabeza, toda mi estancia da vueltas.
¡¿Carajo, cuántas copas bebí anoche?! ¿Todo el bar?
— Buen día, hermosa –el ruido de la licuadora me hizo pegar un brinco.
— ¡Por favor, Jakub! ¡Apágala! –supliqué acariciando mis sienes que palpitaban sin cesar.
— ¿Noche divertida? –pregunta con una sonrisa burlona bebiendo uno de esos batidos que suele hacer para tener más energía durante el día, la verdad se veía asquerosa desde aquí.
— ¡Nunc