Mientras Antonella dormía con la tranquilidad de quien cree que ha ganado la guerra me deslicé en su vestidor. Casi todo seguía en cajas por la mudanza.
A pesar de todo el lugar apestaba a opulencia y a ese perfume floral que ella usaba para enmascarar la podredumbre de su familia.
Si Enzo me tiene bajo su bota o quiere creer por un asesinato, Antonella debe tener algo que mantenga atado emocionalmente. Nadie borra una vida entera sin dejar cicatrices.
Revisé con cuidado una caja donde se en