Laura.-
El espejo frente a mí no me devolvía mi reflejo, sino el de una desconocida.
Me quedé mirando mis manos, que temblaban de forma casi imperceptible y las apreté en puños hasta que los nudillos se tornaron blancos.
Desde hoy seré la reclusa 4052.
Miller se había movido rápido, la noticia de mi arresto fue un evento épico, todo para que la maldita italiana tuviera su momento de logro.
— Te juro que te arrancaré cada hebra de cabello lentamente, Antonella Ferreti.
La imagen de Antonell