Madison.-
Han pasado dos semanas, dos semanas en esta celda y la desesperación va en aumento. No me han dejado hablar con nadie, ni llamar un abogado y las palabras de la doctora se siguen repitiendo en mi mente.
Mis ojos se clavan en las vitaminas prenatales y la bandeja de comida. Están cuidando mi embarazo lo que no entiendo porque la doctora había sugerido…
— ¿Y si Todd cambió de opinión? ¿Y si ahora solo quiere… quedarse con mi bebé?
Los ojos se me llenan de lágrimas, nunca pensé que él