Beatrice.-
— Su hijo no me toca, ni siquiera me mira y cuando lo hace… puedo sentir en mi piel el odio que siente por mí, usted me prometió que él sería solo mío no me casé para ser humillada todos los días a cada hora.
Mis lágrimas no solo empapaban mi rostro como cascadas, sin contenerse el aparato que tenía en mi mano recibía la rabia y el dolor que ahora estaba sintiendo.
— Eres una mujer Beatrice, los hombres necesitan motivación ¿Crees que es fácil llevar un matrimonio? Deja de llorar