Capítulo 96 —La Emancipación del Dolor
El aire cambió de golpe. La tensión que antes amenazaba con astillar las vigas de madera se disolvió en un suspiro tembloroso cuando Alessia, con el corazón galopando contra sus costillas, rodeó la mesa y se lanzó a los brazos de su padre. Lo rodeó con fuerza, hundiendo el rostro en su hombro, aspirando ese aroma que era la esencia misma de su seguridad desde que era una niña.
—Te adoro, papá. Eres el mejor hombre que conozco —susurró ella entre sollozos, a