Capítulo 99 —La Renuncia y el Imperio
El silencio en el apartamento de Alessia en Jersey era una presencia física, una losa de hormigón que la aplastaba desde que Enrico se había esfumado sin dejar rastro. La noche se filtraba por los ventanales, fría y ajena. Alessia, envuelta en una bata de seda negra, caminaba de un lado a otro con la agitación de un animal enjaulado. Había pasado de la preocupación a la sospecha, y de la sospecha a una furia negra que le quemaba la garganta.
De pronto, el zu