Capítulo 54 —El Peso de la Corona y el Eco del Adiós
Sicilia recibió a Enrico con un sol abrasador que parecía querer castigar la tierra, un contraste violento con la frialdad que él cargaba en el pecho. Al aterrizar, no hubo protocolos de bienvenida lujosos; solo una fila de coches negros blindados y el silencio sepulcral de sus hombres. El aire en la isla olía a polvo, a azahar y a muerte inminente.
Llegó a la antigua villa de la familia en las afueras de Palermo, una fortaleza de piedra que h