Capítulo 47 —Más rota que al llegar
El trayecto de regreso fue un silencio sepulcral, roto solo por el zumbido del motor y la respiración todavía agitada de ambos. Alessia se abrazaba a sí misma en el asiento del copiloto, sintiendo el escozor en sus labios y el calor persistente donde las manos de él la habían reclamado minutos antes.
La duda la carcomía. No cuadraba. Se giró hacia él, observando su perfil duro, iluminado intermitentemente por las luces de los túneles romanos.
—Hay algo que no