Capítulo 28 —La llamada
El silencio que siguió a la tormenta contra el ventanal era espeso, saturado por el olor del se*xo y la adrenalina. Enrico mantenía a Alessia suspendida contra el cristal, con su frente apoyada en el hombro de ella, sintiendo cómo el corazón de la chica golpeaba contra su pecho como un pájaro enjaulado. El cristal, empañado por el calor de sus cuerpos y el vaho de sus respiraciones agitadas, era lo único que que los acompañaba en la habitación.
Enrico la bajó con una lent