Capítulo 27 —El Pacto de las Sombras
La penumbra de la habitación era el único testigo del rastro de batalla que habían dejado sobre las sábanas. El aire, saturado de sudor y una tensión que ya no era solo sexual, pesaba sobre ellos. Enrico se encontraba recostado contra el cabecero de madera tallada, con Alessia envuelta entre sus brazos, su cabeza apoyada en su pecho. El latido del corazón del Don era rítmico, pero acelerado, como si su mente ya estuviera procesando la magnitud de lo que acaba