Capítulo 14 —Sangre Azul
El silencio que siguió a la declaración de Alessia fue tan denso que casi se podía cortar con el cuchillo de la mesa. En la terraza de La Posta Vecchia, el murmullo constante del mar Mediterráneo rompiendo contra las rocas oscuras parecía un rugido lejano en comparación con la tormenta silenciosa que se estaba gestando entre ellos. Enrico la miraba fijamente, con los ojos entrecerrados y la mandíbula apretada, procesando la información que acababa de recibir. Su mente de