Capítulo 102 —La Sombra del Alacrán
El aire en el apartamento de Alessia todavía conservaba el eco de la llamada a Italia, ese peso de lo definitivo que se asienta cuando se queman las naves. Enrico la observaba con una fijeza que solía intimidar a hombres armados, pero que en ella solo despertaba un fuego desafiante.
—¿Vas a volver? —preguntó Alessia de pronto, rompiendo el silencio—. A Sicilia, me refiero.
Enrico negó con la cabeza.
—No. He dado instrucciones claras. Hasta que Stefano no me ll