La noche siguiente, después de que Noah fuera trasladado, Jenna se encontraba en el pasillo del Hospital Central en el que se encontraba internado su hijo. Y, si bien él ya se encontraba estable, Jenna no podía desprenderse de la preocupación.
Poco después de que Noah y Jenna llegaran al Hospital Central por la mañana, Rachel había corrido hacia allí, con la esperanza de que su compañía le ayudara a Jenna a tranquilizarse, al menos un poco.
—Jenna, amiga, tranquila, por favor —dijo Rachel mient