Un mes después.
Un mes más tarde, luego del enfrentamiento que había tenido con David en la casa de su infancia, en la casa de su padre, Jenna y Noah se encontraban sumergidos en una monótona pero estable rutina.
La angustia no la había abandonado, pero, poco a poco, se había ido apaciguando. Había mantenido el menor contacto posible con David, simplemente lo atendía por las noches, cuando él la llamaba, con la excusa de hablar con Noah. Si bien le hubiera gustado tener contacto cero con él, n