CAPÍTULO 54 – Iré por ellos.
Tres días después.
Habían transcurrido poco más de setenta y dos horas desde que Jenna y Noah habían salido de la mansión, y la tensión no hacía más que aumentar en ella, quien, si bien intentaba mantenerse calmada para no transmitirle sus nervios al pequeño, no lograba hacerlo del todo. Cada segundo que pasaba se le antojaba una eternidad.
Se había instalado de la mejor manera posible en la casa de su padre, a las afueras de la ciudad, rogando porque David Whitmore tardara en dar con ella. Ne