Cuando Amanda y David quedaron a solas, la mujer se acercó a él de manera seductora. Sin embargo, él la detuvo, tomándola por los brazos y alejándola de él.
—Que te haya «defendido» frente a Jenna no quiere decir que ella no tenga razón en que no eres bienvenida. Simplemente, no quiero armar escándalos —dijo con una frialdad mayor que con la que se había dirigido a Jenna, segundos antes.
Amanda frunció el ceño. Su fachada comenzaba a resquebrajarse y la preocupación se apoderó de ella, conscien