Un par de días más tarde.
Victor Cole estaba sentado en su oficina, rodeado de papeles, informes y mapas. Llevaba dos días sin dormir lo suficiente, pero la adrenalina lo mantenía en pie. Sabía que estaban cerca, que la verdad se encontraba al alcance de su mano. Y lo más importante, sabía que el bebé de Lorelai y Charlie estaba en peligro inminente, si no hacían algo cuanto antes. Las pistas que había conseguido hasta ahora habían sido simples fragmentos, sin embargo, algo lo mantenía alerta.