El helicóptero se movía tanto que pensé que nos íbamos a estrellar contra el suelo en cualquier segundo. El humo blanco de los disparos me picaba los ojos y me hacía toser sin parar.
La figura que entró saltando desde el otro aparato era Lily. Sí, mi hermanita Lily, con una cara que no parecía de una niña, sino de una asesina profesional.
Ella disparó otra vez. ¡BAM! El oficial que me tenía agarrada cayó al suelo, soltando un grito horrible.
Lily ni siquiera lo miró. Caminó hacia mí con una ele