Mateo Lombardi regresó a la mesa, Jazmín se puso de pie al verlo.
—¿Vamos? —preguntó él con un tono seco, diferente.
—Sí —contestó Jazmín poniéndose de pie.
—¿A dónde quieres que te lleve?
—No necesita llevarme. Aprovecharé de caminar un poco —contestó, aunque tenía los pies cansados y lastimados, no quería seguir molestándole.— Quedé de verme con mi amiga en unos minutos.
—¿Estás segura? —cuestionó él.
—Sí —respondió ella, sonriendo.
Ambos salieron del restaurante. Mateo subió a s