—Jaz ¿Estás ahí? —preguntó Tatiana con preocupación.
—Sí, sí, Tati.
En ese momento, Ethan salió hacia el pasillo encontrando a su empleada con el móvil en una mano y sobre la consola la bandeja con los vasos y cubiertos. Con pasos firmes, se acercó a ella.
—Tatiana —dijo él.
La morena volteó a verlo mostrando una sonrisa incómoda, sabía lo estricto que era su jefe en cuanto a las reglas: Tenían prohibido el uso del teléfono en horas de trabajo.
—D-dígame se-senor —respondió con nervio