—¡Es Jane, Jane! Está allí. ¡Yo la vi!
Ethan frunció el entrecejo.
—¿Estás seguro que era ella? —preguntó, incrédulo.
—Sí, era Jane y entró allí. —insistió Jake.
Ethan se incorporó y comenzó a tocar la puerta dando golpes secos.
—Jane ¿Estás allí? —interrogó con severidad— Si estás allí, abre y sal a darme la cara.
Pronto, una de las empleadas de limpieza se acercó a donde estaba Ethan golpeando la puerta.
—Señor, deténgase. Este baño está clausurado. —dijo con firmeza mostrando el