Ethan escuchó los pasos y las ruedas de la maleta siendo arrastrada sobre el piso de parquet. Exhaló un suspiro de alivio. Finalmente se había librado de la presencia de aquella –aunque hermosa mujer– que tanto le generaba desconfianza. En su interior no estaba equivocado.
Ahora debía resolver lo otro, conseguir una nueva niñera para el pequeño Oliver.
¿Y si…? ¿Si Jazmín aceptaba cuidar de su bebé? Pensó de repente. Sin embargo, recordó que la propuesta para trabajar en su casa, era en las