—¿Qué piensas hacer ahora, Jaz?
—No le sé, Tati. Simplemente no puedo creer lo que estoy viendo. No puedo creer que me haya podido engañar de esa manera, que exista otro Ethan diferente y capaz de ser tan falso. —respondió con voz trémula, conteniendo el llanto y la rabia que sentía.
Jazmín se levantó del asiento y caminó de un lado a otro de la habitación, mientras Tatiana la seguía con la mirada. De pronto, se dirigió hasta la puerta.
—¿A dónde vas, Jaz? —preguntó con curiosidad y preoc