Apenas Ethan la rodeó con sus brazos, Jazmín lo apartó con un gesto firme.
—Ethan… Oliver tiene fiebre —anunció, con un hilo de voz.
Lo que él había percibido como ansiedad y nerviosismo, era angustia y preocupación por su hijo.
Él se quedó con los brazos a medio extender, sintiendo cómo la realidad lo golpeaba de nuevo.
—¡¿Qué?!
—Lo que te dije, está con mucha calentura, hay que llamar al médico.
Jazmín salió de la habitación, Ethan a alcanzó dando largas zancadas, sobrepasándola y