Una certeza clara y contundente...
Ethan la vio, allí estaba Jane, sentada, con esa elegancia perturbadora, acariciando con sus finos dedos el borde de una copa de vino, pensativa.
Llevaba un vestido color esmeralda, ceñido a la cintura, el escote en “V” insinuando la curva perfecta de sus redondeados pechos. El tejido suave parecía deslizarse sobre su cuerpo sinuosamente. El gloss en sus labios, los hacía ver aún más voluptuosos y provocativos. Apenas lo vio acercarse sonrió ligeramente. Había en ella una sensualidad innegabl