Jazmín podía sentir la barba incipiente de aquel asqueroso hombre raspando sus mejillas, mientras se movía de forma perversa y frotaba su miembro contra su vientre. Ella intentó zafarse pero fue inútil, la fuerza de él era superior a la suya.
—Eso, dime. Te gusta verdad —susurró a su oído pasando su lengua por su cuello.
De forma instantánea, Jazmín recordó uno de los videos de defensa personal que estuvo viendo durante esa noche para aprender como defenderse de los maleantes; y puso en prá