—Me gustan los niños —dijo sin más, elevando sus hombros.
Mateo asintió con lentitud. Ella volvió a mirar su reloj un tanto ansiosa. A pesar de que la conversación pareció amena, en un punto se tornó incómoda para ambos.
—¿Quieres que te lleve? —preguntó entonces, Mateo en tono amable.
—No es necesario… pediré un taxi. —agregó ella.
El móvil de Mateo, empezó a sonar. Él lo sacó del bolsillo de su pantalón. Frunció el ceño, al ver que se trataba de Ethan. Se levantó del asiento para conte