Kath vio como James entraba a la habitación arrastrando un mueble con ruedas y sobre él había un televisor.
Intentó disimular el horror que la recorría cada vez que se acercaba a ella, estaba loco.
Esa mañana no la había drogado y se encontraba más consciente de todo a su alrededor.
Todo en su cuñado indicaba que había perdido la cordura.
Se vestía como su esposo, intentaba hablar como él, la forma de peinarse, de caminar, era como si hubiera ensayado para usurpar su lugar.
—Mi amor, ¿cómo te s