El tintineo de la porcelana sobre la madera anunció su llegada antes que cualquier palabra. Ava giró la cabeza hacia el sonido y las comisuras de su boca se alzaron en una sonrisa practicada. Cada día ella trataba de superar la muerte de su esposo y su hijo, su madre la motivaba a salir al jardín.
—El té está listo. —dijo Sara, su voz teñida de la calidez, ella y Angelo visitaban a Ava, para darle compañia en estos momentos dificiles.
—Gracias. —respondió Ava, extendiendo la mano tentativamen