Mientras Ava cambiaba a Bastián de ropa en su habitación, el niño charlaba alegremente sobre su día en el parque. Con la energía de un niño de casi tres años, se retorcía ligeramente mientras su madre intentaba ponerle una camiseta limpia.
—¡Mamá! —exclamó Bastián, sus ojos brillando de emoción—. Hoy vi a papá en el parque.
Ava, sonriendo con ternura, soltó una pequeña risa ante la imaginación de su hijo y le sorprendía ver la imaginación del pequeño Bastian.
—¿De verdad? —dijo, tratando de man