Ava llegó a la imponente casa de Ammy con su pequeño hijo Bastián de la mano. El corazón le latía con fuerza, y sus pensamientos eran un torbellino de emociones y expectativas. La idea de que Omar conociera a su hijo la llenaba de una mezcla de esperanza y temor. Quería respuestas, y sentía que estaba cerca de obtenerlas.
Al llegar a la entrada, una empleada de la casa les abrió la puerta y los condujo al salón principal. La decoración lujosa y elegante de la mansión solo aumentaba la tensión q