Los dedos de Ava trazaron los delicados pétalos de una rosa en el jardín de Ammy Wilson, la fragancia se mezcló con el aire fresco de la mañana. Podía escuchar la voz de Antony, baja y tranquilizadora, momentos antes de que un fuerte clamor surgiera de la mansión, cortando su tranquilidad.
Ammy tenía una discusión y al parecer era con su esposo. Las cosas no sonaban bien.
—Disculpe, Ava. —dijo Antony con urgencia. Sus pasos crujieron en el camino de grava mientras corría hacia la conmoción.
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