—Mi padre ha establecido nuevas reglas. —Sebastián observó su rostro en busca de una reacción, sus propios rasgos tensos por la ansiedad.
—¿Normas? —repitió Ava con voz hueca.
Ava y Sebastián se encontraban en un restaurante, él llamó con urgencia, puesto que las reglas de su trato tenían que cambiar.
—Casado un año... ¿y un heredero?
—Un heredero, Ava. —Su afirmación fue suave, pero tenía la gravedad de la piedra.
—¿Un heredero? —Ava se rio, un sonido breve y amargo—. Sebastián, este mat