Era viernes por la noche, exactamente las diez, cuando Samara estaba en la terraza de su habitación, mientras apretaba la chaqueta en su pecho.
El cielo se veía hermosamente estrellado, y había una luna radiante.
Ella tomó un suspiro cansino, mientras cerró sus ojos. Le dolía incluso la piel, todo su cuerpo tenía este efecto que describían las drogas en internet, cuando la persona intentaba alejarse de ellas, y se declaraba inmersamente, necesitaba incluso de mirar a ese cínico que no dejaba s