—¡Hanna! ¡Hanna, espera…! —Sophie la llamó infinidad de veces, pero ella no se detuvo, y más bien se deba de prisa, entre tanto una que otra lágrima bajaba por sus mejillas.
Estaba por tomar el ascensor para salir, cuando fue con Michael, con quien se topó antes que eso ocurriera.
—¿Hanna? —él se separó un poco para retenerla—. ¿Qué ocurre?
—Papá… ¿Podemos irnos de aquí?
—Claro, cariño… —expresó Michael tomándola del brazo, pero en ese momento, Sophie llegó a ellos, incluso Iván detrás de e