—Solo quería este momento para los cuatro… No sabía que Ada estaría incómoda en el avión… si no, le habría dicho a Louisa que viniera con nosotros.
—No te preocupes… —André tomó a Ada totalmente dormida de los brazos de Samara, y luego la recostó en la cama de la habitación de la suite, a donde habían llegado hace unos minutos—. Es mejor tener privacidad… ya molestaremos a Louisa cuando lleguemos…
Samara sonrió abrazando su espalda, y ambos se quedaron observando como Adeline dormía plácidamen