Mundo ficciónIniciar sesión—Dios —me dije y cubrí mi cara por un instante con una mano, apenado por la intromisión—, lo siento, ahora sé que exageré, no debí venir.
Kevin ladeó la cabeza como respuesta y un segundo después, una nerviosa sonrisa decoró su sonrosado rostro mientras se llevaba una mano al codo contrario. Resultó extraño verlo así, cohibido, él solía ser muy seguro. —Omar, ¿viniste aquí por mí? Lucía impresionado al preguntar, más bien incrédulo, le costaba creer que fui ca






