—¡Estás vivo! —Ricky me esperaba frente al computador en la recámara y rodé los ojos, fastidiado por su exageración— ¡A mí no me mires así!
—¡Rico, ya, córtala!
—¿Qué la corte? ¡¿Qué la corte?! ¡A ti voy a cortártela!
Lo ignoré y caminé directo a la cama luego de lanzar mi mochila a un lado, solo quería dormir, pero el idiota estaba decidido a impedirlo. Se acercó y comenzó a golpearme con la almohada, sin importarle que ni siquiera me cambié al recostarme, estaba exhausto.
—¡Rico, yaaa!
—