Capítulo 66. Una promesa difícil de cumplir.
Gabriel Uzcátegui.
El reloj de la pared hace tictac como una bomba de relojería, y aquí estoy en compañía de mi hija, paseándome por el estéril despacho de la asistente social. Parezco un animal enjaulado con traje.
Mis zapatos hacen tap-tap-tap contra el piso, haciendo eco de mi corazón acelerado, mientras el resto de mí está a punto de saltar fuera de mi piel
—¿Señor Uzcátegui? —Su voz atraviesa la niebla de mis pensamientos y me giro para mirar a la señora Álvarez cuando entra en la habitaci